El hecho más revolucionario que haya acontecido en la historia de los hombres. Sin la cruz no hay mensaje de redención ni esperanza alguna para el hombre.
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Los cristianos debemos poner más énfasis en nuestras doctrinas fundamentales. Las verdades doctrinales son como el carbón en las profundidades de la tierra que espera ser extraído. Al extraerse y ser puesto en una cámara de combustión de alguna usina, esa poderosa energía, que por siglos quedó dormida bajo tierra, crea luz y calor para que las maquinarias de las fábricas desarrollen una acción productiva. La sola teoría sobre el carbón nunca hizo andar una rueda, ni logró calentar un hogar. El poder tiene que ser soltado para que sea eficaz.
En la obra redentora de Cristo se pueden señalar tres eventos cruciales: su nacimiento, su muerte y su ascensión a la diestra de Dios. Éstas son las tres columnas principales que sostienen el templo del cristianismo, y sobre ellas descansa toda la esperanza de la humanidad.