buscar
    
22 de diciembre de 2014
Pacto de Lausana

Como miembros de la Iglesia de Jesucristo, provenientes de más de 150 naciones, que hemos participado en el Congreso Internacional sobre Evangelización Mundial en Lausana, alabamos a Dios por Su gran salvación y nos regocijamos en la comunión que nos ha dado consigo mismo y del uno para con el otro. Impulsados al arrepentimiento por nuestros fracasos, y desafiados por la inconclusa tarea de la evangelización, nos sentimos profundamente conmovidos por las cosas que Dios está haciendo en nuestros días. Creemos que el Evangelio es la buena nueva de Dios para todo el mundo, y por Su gracia, estamos decididos a obedecer la comisión de Cristo, de proclamarla a toda la humanidad, y hacer discípulos de todas las naciones. Deseamos, por lo tanto, afirmar nuestra fe y nuestra resolución y hacer público nuestro pacto.

El Pacto de Lausana


INTRODUCCIÓN

Como miembros de la Iglesia de Jesucristo, provenientes de más de 150 naciones, que hemos participado en el Congreso Internacional sobre Evangelización Mundial en Lausana, alabamos a Dios por Su gran salvación y nos regocijamos en la comunión que nos ha dado consigo mismo y del uno para con el otro. Impulsados al arrepentimiento por nuestros fracasos, y desafiados por la inconclusa tarea de la evangelización, nos sentimos profundamente conmovidos por las cosas que Dios está haciendo en nuestros días. Creemos que el Evangelio es la buena nueva de Dios para todo el mundo, y por Su gracia, estamos decididos a obedecer la comisión de Cristo, de proclamarla a toda la humanidad, y hacer discípulos de todas las naciones. Deseamos, por lo tanto, afirmar nuestra fe y nuestra resolución y hacer público nuestro pacto.

El Pacto de Lausana - Puntos Claves

Creemos que el evangelio consta de las buenas noticias de Dios para el mundo entero, y estamos resueltos por Su gracia a obedecer la comisión de Cristo, a proclamarlo a toda la humanidad y a hacer discípulos de toda nación.

1. El Propósito de Dios

Afirmamos nuestra fe en un solo Dios eterno, como Creador y Señor del mundo, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, que gobierna todas las cosas según el propósito de Su voluntad.
A la tarea de dar a conocer [el Evangelio] por el poder del Espíritu Santo deseamos dedicarnos de nuevo.

2. La Autoridad y el Poder de la Biblia

Afirmamos la divina inspiración, fidelidad y autoridad de las Escrituras del Antiguo y el Nuevo Testamento como la única palabra escrita de Dios, sin error en todo lo que aseveran, y la única norma infalible de fe y conducta. Afirmamos también el poder de la Palabra de Dios para cumplir Su propósito de salvación.

3. Singularidad y Universalidad de Cristo

Afirmamos que hay un sólo Salvador y un sólo Evangelio aunque existen diversos acercamientos a la evangelización.
Rechazamos también, como un insulto a Cristo y al Evangelio, toda clase de sincretismo y diálogo que implique que Cristo habla igualmente por medio de todas las religiones e ideologías.
Proclamar a Jesús como "el Salvador del mundo" no es afirmar que todos los hombres son salvos automática o finalmente, y menos aún afirmar que todas las religiones ofrecen la salvación en Cristo. Más bien es proclamar el amor de Dios al mundo de los pecadores e invitar a todos los hombres a responderle a Él como Señor y Salvador en la entrega personal y auténtica del arrepentimiento y la fe.

4. Naturaleza de la Evangelización

La evangelización misma es la proclamación del Cristo histórico y bíblico como Salvador y Señor, con el fin de persuadir a la gente a venir a Él personalmente y reconciliarse con Dios.

Los resultados de la evangelización incluyen la obediencia a Cristo, la incorporación en Su iglesia y el servicio responsable en el mundo.

5. Responsabilidad Social Cristiana

Debemos compartir el interés [de Dios] por la justicia y la reconciliación en toda la sociedad humana y por la liberación de los hombres de toda clase de opresión.

Aunque la reconciliación con el hombre no es lo mismo que la reconciliación con Dios ni el compromiso social es lo mismo que la evangelización, ni la liberación política es lo mismo que la salvación, no obstante afirmamos que la evangelización y la acción social y política son parte de nuestro deber cristiano.
La fe sin obras es muerta.

6. La Iglesia y la Evangelización

Necesitamos… penetrar la sociedad no cristiana.
La evangelización mundial requiere que toda la iglesia lleve todo el Evangelio a todo el mundo.

La iglesia es la comunidad del pueblo de Dios, antes que una institución, y no debe identificarse con una cultura, sistema social o político, o ideología humana en particular.

7. Cooperación en la Evangelización

Afirmamos que la unidad visible de la iglesia en la verdad es el propósito de Dios.
Urge el desarrollo de una cooperación regional y funcional para el avance de la misión de la iglesia…

8. La Iglesia y el Compañerismo en la Evangelización

Todas las iglesias… deben preguntarle a Dios y preguntarse a sí mismas lo que deben hacer para evangelizar su propia área y enviar misioneros a otras partes del mundo.

9. La Urgencia de la Tarea de Evangelización

Estamos convencidos de que es el momento que las iglesias y las agencias paraeclesiásticas oren fervientemente por la salvación de los inconversos e inicien nuevos esfuerzos por realizar la evangelización del mundo.
Los que vivimos en situaciones de riqueza aceptamos nuestro deber de desarrollar un estilo de vida simple a fin de contribuir más generosamente tanto a la ayuda material como a la evangelización.

10. Evangelización y Cultura

El desarrollo de la estrategia para la evangelización mundial requiere imaginación en el uso de métodos.

El Evangelio no presupone la superioridad de una cultura sobre otras ni insiste en principios morales absolutos en cada cultura. Las misiones con mucha frecuencia han exportado una cultura extraña junto con el Evangelio y las iglesias han estado más esclavizadas a la cultura que sometidas a las Escrituras.

11. Educación y Liderazgo

En cada nación y cultura debe haber un programa efectivo de entrenamiento para pastores y laicos en doctrina, discipulado, evangelización, crecimiento y servicio. Tales programas de entrenamiento no deben depender de una metodología dada por un estereotipo sino que deben desarrollarse según iniciativas locales originales en conformidad con las normas bíblicas.

12. Conflicto Espiritual

Creemos que estamos empeñados en una constante batalla espiritual contra los principados y potestades del mal, que tratan de destruir a la iglesia y frustrar su tarea de evangelización mundial.

Necesitamos vigilancia y discernimiento para salvar y guardar el Evangelio Bíblico.
La iglesia debe estar en el mundo, pero el mundo no debe estar en la iglesia.

13. Libertad y Persecución

Es un deber señalado por Dios que todo gobierno debe asegurar condiciones de paz, justicia y libertad en las cuales la iglesia pueda obedecer a Dios, servir al Señor Jesucristo y predicar el Evangelio sin impedimento. Por lo tanto, oramos por los líderes nacionales y les hacemos un llamado para que garanticen la libertad de pensamiento y conciencia y la libertad de practicar y propagar la religión de acuerdo con la voluntad de Dios en los términos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

14. El Poder del Espíritu Santo

Una iglesia que no es misionera se contradice a sí misma y apaga el Espíritu.
Hacemos un llamado a todos los cristianos para que oren a fin de que venga una visitación del Espíritu de Dios de modo que todo su fruto se vea en Su pueblo, y que todos sus dones enriquezcan al cuerpo de Cristo.

15. La Segunda Venida de Cristo

Creemos que el Señor Jesucristo regresará en forma personal y visible, en poder y gloria, para consumar Su salvación y Su juicio.
Rechazamos todo sueño auto suficiente y arrogante de que el hombre podrá construir una utopía en la tierra.

Conclusión

Hacemos pacto solemne con Dios y con nuestros hermanos de orar, planear y trabajar juntos para la evangelización de todo el mundo. Hacemos un llamado a cuantos quieran unirse a nosotros. Qué Dios nos ayude con Su gracia y para Su gloria a ser fieles a este pacto. ¡Amén! ¡aleluya!