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Leer este libro, no sólo será un deleite, sino un deber para un cristiano que quiera, en primer lugar, rendir todo su ser a Cristo y comprender las raíces de su pecado, su naturaleza carnal con mayor claridad y base bíblica, y dejar de obedecer a la concupiscencia, restaurando en él la imagen de Cristo, para poder ayudar a restaurarla en otros. |