| Como agente de la misión de Dios, la iglesia está convocda a cruzar fronteras geográficas, culturales, raciales, económicas, sociales y políticas, para colaborar con Dios en su propósito de transformar la vida humana en todas sus dimensiones, de modo que todos disfruten de la vida plena que Dios ha hecho posible por medio de Jesucristo en el poder del Espíritu. |