| Confrontamos problemas a nivel familiar, comunitario, congregacional, nacional e internacional. La expresión del conflicto es humanizante y conlleva división, violencia y sufrimiento, a los cuales respondemos con temor y distanciamiento. El autor nos invita a abordar esta temática y practicar métodos, no para eliminar el conflicto sino para canalizarlo hacia expresiones y fines productivos y constructivos. |