No todos se sienten especiales y únicos. Muchos jóvenes viven angustiados, avergonzándose porque sienten que no son lo que quisieran ser. Se sienten los 'burros' de sus propias historias. No conocen el valor que tienen, porque construyeron una imgen distorsionada de sí mismos, sea de inferioridad o de superioridad. Tienen mala autoestima. ¿Quién mejor que Dios para hablarnos de quiénes somos porque Él nos creó y quiere que seamos felices? |